¿Cuáles son las principales suspicacias del Internet de las Cosas?

El futuro está aquí. Y el Internet de las Cosas (IOT) pareciera ser el indicativo más interesante al respecto. Se trata de una tecnología muy potente, que tendría una aplicación decisiva en el sector de los aparatos electrónicos para el hogar.

Sin embargo, y como le suele suceder a todas las tecnologías revolucionarias, siempre hay detractores. En el caso del IOT no es la excepción, y algunos pecan de ingenuos, mientras otros han desarrollado verdaderos estudios al respecto, para mencionar los riesgos o las desventajas que el Internet de las Cosas tendría para los consumidores.

Aquí analizamos las más importantes, o las que han cobrado más fuerza en los últimos tiempos.

Las máquinas cobrarán vida

Aunque se trata de un argumento sacado de una novela, donde los robots comienzan a conseguir una inteligencia artificial superior a la inteligencia humana, y en base a ello comienzan a dominar el mundo entero, el argumento sigue teniendo sentido.

Y es que, como bien es sabido, el internet de las cosas le brindará a todos los aparatos electrónicos del hogar (desde pequeñas aspiradoras hasta neveras o congeladores) la inteligencia artificial necesaria para tomar decisiones por cuenta propia.

Ahora, el hecho de que tomen decisiones por cuenta propia consigue enunciar uno de los principales riesgos de esta tecnología: que las máquinas consigan, a través de sus algoritmos de inteligencia artificial, tomar decisiones que no sólo escapen de sus funciones originales, sino que condicionen mucho el bienestar de sus usuarios.

Por tal razón, algunas empresas se han esmerado demasiado en los protocolos de seguridad para establecer límites concretos en cuanto a la inteligencia artificial aplicada.

Es una tecnología discriminatoria

La barrera entre los países con mayor poder adquisitivo y los países con menor renta per cápita no ha hecho más que agrandarse en la actualidad que nos convoca.

Por tal razón, muchos detractores de esta tecnología afirman que el IOT se trata de una tecnología discriminatoria, donde sólo algunos pocos podrán tener acceso a estos servicios, o a sus mayores virtudes.

Los demás, aunque podrían comprar algunos aparatos con IA aplicada, se conformarían con funciones limitadas, o básicas, lo que sin duda alejaría a los consumidores (a la mayoría de ellos) de las verdaderas ventajas de una tecnología que, como hemos anticipado, tiene muchas aplicaciones y aportaría muchas funciones cruciales para el mantenimiento del hogar y el mejoramiento de la calidad de vida.