¿Hacia dónde apunta el mercado de los electrodomésticos?

Las estrategias empresariales son bastante dispares. Algunas varían rotundamente de empresa en empresa, aun cuando se trate de sectores de mercado idénticos. En el sector de los electrodomésticos ocurre algo de este estilo, porque algunas marcas se diferencian de las demás precisamente porque apuntan a sectores o nichos de mercado muy diferentes, y hasta opuestos.

Pero, en sentido general, ¿hacia dónde apuntan los principales fabricantes de electrodomésticos? ¿A qué tipo de usuarios intentan convencer? ¿Qué necesidades intentan cubrir a cabalidad?

De eso se trata este post, donde analizaremos sin ahondar en marcas.

El “internet de las cosas”

Un término trillado hasta más no poder. El IOT, o Internet de las cosas, es una tecnología que le permitirá a los principales aparatos electrónicos del hogar poder tomar sus propias decisiones sin la participación activa o decisiva de los humanos.

Una lavadora que sepa a qué hora es mejor lavar, de acuerdo a las condiciones climáticas (si está soleado o no). Una consola de aire acondicionado que perciba la temperatura exterior y la sensación térmica y en base a ello sepa cómo actuar para mantener un clima que nunca genere incomodidad.

Un microondas que perciba cuando ya ha descongelado un alimento. Una nevera que sepa cuando es necesario hacer compras en Amazon sobre los alimentos no perecederos.

Todo un tipo de cosas en una tecnología donde todavía los usuarios se muestran muy reacios. Algunos, conspiranoides a más no poder. Otros, simplemente, creen que todavía la tecnología del IOT no alcanza su momento más elevado.

La conectividad móvil

Al día de hoy, el móvil inteligente se ha convertido en una extensión del cuerpo. Lo usamos a todo momento y casi nunca prescindimos de él.

Por eso, los electrodomésticos, desde bombillas que se encienden y gradúan desde una app (caso Phillips), hasta aparatos como lavadoras, consolas de aire acondicionado, televisores, que se programan desde una aplicación móvil, el futuro nos dice claramente hacia dónde irían los disparos.

Claro está que el tiempo nos ha enseñado cuándo es el momento indicado para tomar decisiones de compra. Y parece que todavía los usuarios no deciden que sea el momento correcto. Algunas marcas ya apuestan con fuerza por ambas direcciones, pero no logran convencer totalmente a los consumidores de que sean las necesidades reales por cubrir. En otras ocasiones, simplemente el factor precio aleja a esas personas que hubieran mostrado un interés inicial.